¿Laicismo, islam fobia o ataque al pudor femenino musulmán?. 2016

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Pur.dah (aislamiento) y Velo islámico. 2018

Las restriciones culturales y legales al velo islámico. 

Al final de la Editorial se agrega artículo de opinión del New York Times sobre el Burkini 

Este editorial de Feminus pretende, en base a un análisis imparcial y carente de todo sesgo cultural a lograr entender la condición de la mujer musulmana, a la que ellas no solo no la rechazan, sino que también se sienten orgullosas de “ser y pertenecer”.

El pudor, según Roxana Kreimer como valor humano no ha sido inmutable, – tanto en el tiempo como en la geografía -, y sus cambios e innovaciones se encuentran estrechamente encadenados a las culturas regionales y a sus modismos.  Si tres mujeres de distintas culturas estuvieran desnudas frente a un varón, las tres manifestarían su vergüenza de manera muy distinta. Por ejemplo, una indígena amazónica no se inmutaría, una musulmana se taparía toda por completo y una occidental se cubriría el pubis y los senos.  Su valor no es universal y es dependiente absoluto en su presentación y en sus variaciones de las diferentes tradiciones y culturas.  Según el historiador de la moda, autor del libro “El Vestido habla”, Nicolás Squicciarino, en la sociedad occidental moderna, “el pudor esconde nuestra parte sexual animal o car­nal, la que surge a través del instinto”.

El pudor musulmán El velo –. ¿es una obligación religiosa, un orgullo cultural o resalta la belleza interior?

Si uno le preguntara a una musulmana porque usa el velo, quizás la respuesta estuviera dentro de las tres afirmaciones mencionadas.  Hiyab, significa “jajabah”, mantenerse fuera de la vista y escondido.
El uso del velo, en el islamismo además de ser un factor cultural, tiene una clara connotación religiosa, por lo referido en el Libro Sagrado del Corán (Corán 24:31). El uso del Hiyab es un acto femenino, considerado de obediencia a Al-lāh.
Pedirle que se extraiga el hiyab a la mahometana que lo porta y lo cambie por ropa occidental, a ella le debe provocar en su fuero íntimo una sensación impúdica de sentirse desnudada en público.  Es parte de su identidad que simboliza según estas propias mujeres, la castidad,  el recato, la rectitud y la piedad.
Muchas de las islamitas lo utilizan como un símbolo de orgullo de la mujer musulmán, además de las connotaciones culturales y religiosas. Las jóvenes lo optan generalmente por esta decisión.
Mantenerse oculta o pasar desapercibida es una costumbre femenina musulmana ancestral, transmitidas por milenios y aquellas mujeres que la practican se las debe respetar al igual que se respetan cualquier otros hábitos o estilos femeninos de otras e innumerables culturas.  El uso del hyjab tiene arraigos culturales y religiosos más profundos y valederos que la falsa creencia que su usanza surge en esta cultura tradicional, solamente por una simple imposición masculina.
Confrontar de una forma intransigente la identidad de la mujer occidental y la de la mujer musulmana, – muy distintas entre sí -, desconocer sus valores y menospreciar sus culturas y tradiciones ha sido el eje del debate moderno entre la feminidad de ambas.  Dos prototipos femeninos con dos idiosincrasias, estilos y costumbres distintas y en las antípodas, en las que según las declaraciones de las propias mahometanas – referidas en diferentes publicaciones – ellas se sienten como mujer, cómodas y protagonistas en lo suyo dentro de su tradición.
Los diferentes velos islámicos
La cultura occidental no ha entendido y tolerado el decoro de la mujer musulmana y desde su visión del feminismo moderno lo rechaza con un criterio intransigente al valorar a la misma como en un fenómeno pasivo y doméstico, oprimida y sujeta por la sumisión y la obediencia masculina.
La subvaloración cultural hacia ellas y la islamofobia occidental – acentuada aún más por los atentados terroristas del yihadismo – han incrementado una intolerancia manifiesta entre el feminismo de ambas culturas.
Con esta visión del mundo occidental, en España, las mujeres islamitas generalmente de origen marroquí son discriminadas por parte de los europeos, transformándola en un estereotipo cultural único e inamovible e incompatible con la cultura moderna. Vistas por estos últimos, como víctimas de la religión que profesan y como portadoras de “costumbres atrasadas e ignorantes”
En un estudio realizado por Valdez Peña sobre las noticias periodísticas de cuatro diarios españoles durante 2011, sobre la mujer musulmana la casi totalidad de las de estas informaciones fueron referentes al uso del velo en los espacios públicos, la violencia doméstica, los delitos cometidos por estas mujeres (mujer delincuente) y a los delitos que ellas están expuestas.  La autora concluye que en la sociedad occidental se genera un fuerte desequilibrio mediático negativo de la prensa con respecto a la imagen de la islámica conformando a una identidad femenina estereotipada, encasillada, sesgada y cosificada, ofreciendo solo descripciones fragmentarias sobre su verdadero atributo de mujer.
En Francia, el presidente Chirac firmó en 2004 un decreto que prohibía el uso del velo islámico en todas las escuelas y centros públicos.
En el año 2010, el Parlamento francés votó en el Senado, una ley que prohíbe el uso del velo islámico integral a partir de 2011 en los espacios públicos de Francia, donde reside la mayor comunidad musulmana de Europa.  
Bajo este régimen legal, en numerosas circunstancias en los Centros Educativos se ha obligado a sus adeptas musulmanas a no usar el velo.
En una entrevista realizada al Papa Francisco por el diario de La Croix en Roma, en mayo de 2016, refirió – cuando se trató el tema del laicismo -. “Un Estado debe ser laico. Los estados confesionales terminan mal. Esto va contra la Historia”, subrayó el Papa al diario católico francés. Preguntado por el modelo francés, Bergoglio apuntó que “cada uno debe tener la libertad de expresar su propia fe, y si una mujer musulmana quiere llevar el velo, debe poder llevarlo. De la misma manera que si un católico quiere ponerse una cruz”.
El Papa defiende la autonomía de los estados para establecer las leyes que considere oportunas, pero también respetar la libertad de los creyentes de hacer la objeción de conciencia. Este derecho debe ser reconocido dentro de una estructura jurídica laica, porque el mismo es también un derecho humano.
En agosto de este año, se hizo pública otra grave crisis intercultural, con la prohibición del “uso del burkini en Francia”, malla de baño para uso en la playa, – creada por una australiana musulmana – que permite a estas concurrir para disfrutar de la misma sin mostrar su cuerpo y cumplir con sus preceptos culturales y religiosos. Prohibición con riesgo de extenderse a otros países europeos (ver sección noticias).
A manera de resumen podemos concluir que estas manifestaciones antirreligiosas son consecuencias y producto de:
–  El laicismo republicano francés– cuya máxima expresión fue la Revolución Francesa y su República – que reafirma su concepción en la “libertad de conciencia” -, doctrina que en su pureza ideológica lleva gradualmente, de forma más o menos consciente a la restricción de la libertad de credos hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado y oponiéndose a su expresión pública. El Laicismo no debe ser confundida con la laicidad, esta es una concepción ideológica donde un Estado es compatible con la cooperación con todas las confesiones religiosas, dentro de los principios de libertad de los credos y la neutralidad del mismo-.     David Lisnard, alcalde de Cannes, fundamento su prohibición argumentando “que no tengan un aspecto apropiado, respetuoso de las buenas costumbres y del laicismo, de las reglas de higiene y de seguridad de los bañistas en el espacio público marítimo”.
– De una islam fobia latente y que cada vez más manifiesta, cuya raíz es originada por múltiples causas: una incomprensión cultural impenetrable entre ellas; un incremento migratorio masivo de musulmanes hacia el continente europeo, donde la Europa liberal, con bienestar y moderna se encuentra “asediada” por una nueva civilización con costumbres cismáticas y afianzadas a una religión que sustenta y se aferra a las antiguas tradiciones como modo y estilo de vida de sus creyentes.
De un furioso incremento de la actividad terrorista por los yihadistas en Francia, con los atentados de Charlie Hebdo, (enero 2015), la masacre de Paris (13N 2015) y el atentado de Niza del 14 de julio del 2016, como otros ocurridos en el continente europeo. Últimos hechos que ha acrecentado a la islam fobia, ahora sí, solamente por miedo.    Argumento que refleja en las propias declaraciones de Lisdnard al aducir que el burkini es “una vestimenta ostentosa que hace referencia a la adhesión a los movimientos terroristas que nos hacen la guerra”, la que es reafirmada y exagerada aún más, por el director general de Servicios del Ayuntamiento, Thierry Migoule, en declaraciones a “Francetv info”, asegurando que el uso del “burkini” es una “señal de adhesión al yihadismo”.
Lamentablemente la presunta Libertad de los franceses y porque no también de la Europa Moderna está siendo desacreditada por una islam fobia que de latente se ha transformado en claramente manifiesta, fundamentada con argumentos livianos y erróneos, al confundir al velo o hiyab y al burkini de la mujer musulmana, como símbolos religiosos o afines al terrorismo islámicos.
Al cierre de este editorial y como se publicó en la sección Noticias,  comprobamos para bien,  que otros países occidentales desarrollados como Canadá, aún continúan manteniendo la tolerancia intercultural y el respeto por la diversidad de las tradiciones y religiones, al autorizarse de manera oficial,  el uso del velo en las mujeres musulmanas integrantes  de la Policía Montada.
El hiyab y el burkini no tienen otra significación que el resguardo del PUDOR femenino, en este caso musulmán y el cual es propio de cada mujer,  fueran estas islámicas o de cualquier otra cultura.

Cuando un traje de baño se convierte en una amenaza para la seguridad. Nytimes  – 26 de agosto 2016

 

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