Abuso sexual en el ámbito familiar – Abuso Sexual infantil

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DE FEMINUS

 


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ABUSO SEXUAL INFANTIL

DE FEMINUS –El abuso sexual infantil comprende toda actividad que participe un niño o un adolescente que involucre una violación, un contacto genital oral, las caricias impúdicas, – las que pueden ir acompañadas de una masturbación del agresor -, la imposición a que el niño tenga contactos sexuales con animales, la obligación a que los niños miren actos sexuales realizados por otras personas, las demandas sexuales, el voyerismo, el exhibicionismo y la explotación sexual infantil, sea en el tráfico sexual, la práctica de la prostitución o como instrumento de la pornografía.
En el escenario del abuso sexual deben existir cuatro peculiaridades esenciales para considerarlo como tal:
La gratificación del agresor (por placer sexual o por dominio-sumisión), la asimetría de poder entre abusador y abusado, la coerción que lleva al sometimiento y un consentimiento inválido (al carecer la víctima de las herramientas de comprensión de la situación originada).
El abuso sexual infantil consumado por conocidos de la víctima tiene una dinámica no tan violenta y traumática. Dentro de la familia es donde acontecen la gran mayoría de los abusos sexuales infantiles. El delito es cometido en estos casos, por el padre o padrastro, los tíos, el abuelo, los hermanos u otro pariente masculino cercano. La abusada en estos casos suele tener entre los 9 a 12 años.
La relación de confianza y el vínculo de afecto es la norma en este tipo de atropello al ser habitualmente cometidos por manipuladores integrantes o integrados a la familia con gran poder de persuasión y seducción que hacen que ella no se sienta agredida y hasta aveces se siente convencidas de que lo que están haciendo, está bien. Los abusadores además, suelen transformarse en extremadamente celosos o guardianes de la niña abusada.
La dinámica de este tipo de abusos tiene ciertas etapas que se suceden según su avance.
La primera fase es la relación de confianza y de dependencia de la niña hacia el adulto. El abusador conoce y tiene un contacto familiar extenso con la víctima, la que comparte por lo general muchas horas con él. En esta fase, el mismo la va acostumbrando a algunos juegos sexuales y a su vez le introduce un cambio de valores, transformando a los actos de abusos como un juego sano y normal entre padre u otro familiar y la chica. Concomitantemente va creando un vínculo más íntimo y de preferencia personal hacia ella, a través de la seducción o de la compra de objetos que le gustan.
La segunda fase consiste por parte del agresor utilizar diferentes mañas de atracción sexual, como el voyeurismo (mirar a la niña desnuda o en situaciones sexuales), el exhibicionismo (mostrase desnudo o la muestra de los órganos genitales) o mostrarle material pornográfico. En esta fase comienza la interacción sexual: juegos, caricias, besos, el manoseo de los genitales, sin llegar a la penetración. Consiste en habituarla a situaciones impúdicas para que parezcan “normales” y acostumbrarla a esta situación inmoral, antes de realizar la penetración.
En la etapa del convencimiento, se le manifiesta de que “la relación sexual no es nada malo y que de su producto se origina la concepción” y que su propósito es “porque ella es muy especial”.
La agresión directa se produce cuando el abusador roza el cuerpo de la abusada con su genitalidad, induciéndola a que la toque, provocando la masturbación o la profanación sexual anal o vaginal de la adolescente, con los dedos o con el órgano masculino.
La última y tercera etapa es la del secreto. El abusador puede tener un dominio económico y emocional sobre la víctima y la convence o la amenaza de estar callada, ante las graves consecuencias que para su persona provocarían su revelación o su denuncia. En una situación de debilidad ante él y de una coacción permanente surge también, la impotencia de realizarla.
En algunas situaciones, aún peor, la convence y la hace sentir culpable del abuso. El secreto además, permitirá perdurar en el tiempo esta brutal relación.
En otros casos, la chica se llega a sentir hasta gratificada por el amor y deferencia del criminal. Ella sufrirá frecuentemente sentimientos ambivalentes de amor y de odio.
Además, la revelación del secreto puede promover en la abusada, el estigma y la degradación ante sus compañeros o ante la comunidad.
Las personas que han vivido un abuso sexual durante la niñez pueden tener diferentes reacciones con respecto a su sexualidad futura y ellas están asociadas generalmente a como fue concebido el mismo.
En las niñas abusadas que aceptan el mismo a través de la seducción y la confianza,- como en este caso – las conductas sexuales suelen ser generalmente hacia una promiscuidad total. El convencimiento de lo que hacían “estaba bien”, porque “ella era una mujer muy especial y porque se la quiere” provocan en la persona agredida un mal aprendizaje de vida, en el que se aprende que la relación de cariño se hace solamente a través del sexo, es decir: “es la única manera de expresar afecto” o “ella solo sirve para eso”.

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